Friday, February 15, 2008
La vida y tu....
Si.... hay gente.
Verdades Esenciales...
Sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas.
Ser bueno es el único modo de ser dichoso.
Ser culto es el único modo de ser libre.
Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.
--José Martí
Nadia Lucia Peña Espinosa,
Amada Mía.
Imaginarte, eres todo lo que he sido, soy y seré, estas en mi, soy tu.
Me confundo, todo me hace pensar en ti, o es que no dejo de pensar en ti.
Te conozco desde siempre, Inventarte, Hacer lo que sea pero a tu lado.
Te sueño, verte, eres mi destino, mi sueño hecho realidad.
Renacer en tus ojos, tocarte, sentirte, sentirme fuera de este mundo gracias a ti.
Darte mi vida.
Tus brazos “mi libertad”, Tu corazón “mi casa”, Tus huellas “mi camino”, Tus ojos “mi mundo”,
Tu “mi todo”.
Te necesito, más de lo que crees, eres más de lo que crees para mí.
Recuerdas la estrella que nombre para ti, quiero llevarte allá así que prepárate.
Esta carta no es para ser leída, es para ser sentida. Es un abrazo, un beso, una caricia, esta todo mi ser en ella, soy yo para ti.
Mírame, déjame ver el mundo, ámame Nadia ámame, vivo para amarte, esa es mi felixidad, y amándote soy el hombre más felix del mundo.
Acércate mas fúndete en mí, hasta que se oiga un solo latido, bésame, háblame, es lo que necesitaba.
Siempre seré tuyo, naci para ti.
Me has enamorado, eres más, eres dulce, eres un sueño, eres silencio, eres consuelo, eres vida, eres pasión.
Necesito tu presencia, eres mi esperanza, mi calma, Eres el Amor.
Martin Javier Minaya Palacio,
Siempre tuyo.
la lluvia me hace pensar en ti.
Esta noche la lluvia trajo a mí, recuerdos que hicieron a mi corazón latir más fuerte. Es la combinación perfecta de la luz del relámpago, el silencio en la espera, el ruido del trueno que con el sonido perfecto de las gotas forman una melodía inigualable.
Se puede sentir la fuerza de la lluvia aun sin estar en ella, ese gota a gota constante que no cesa, esa calma rítmica incompresible, que a su vez es un poder inmenso desesperado por salir, asi te veo. La lluvia me recuerda a ti. Esa ternura de cada gota, esas ganas de explotar y decir todo, esa tranquilidad única, esa eres tú y nadie más que tu.
Cada vez que veo un relámpago siento tu mirada sobre mí, y espero sigilosamente el trueno en un silencio envolvente, el cual es tan impredecible pero que sabes que estará y será pronto.
Hasta que todo se calma y me doy cuenta de que no es la lluvia que me recuerda a ti, sino que al pensar en ti comienza a llover.
Martin J. Minaya
cree en tus suenos....
Sorprendido, el saltamontes dijo mientras la oruga se alejaba lentamente: "¡Debes estar loca!, ¿cómo podrás llegar hasta el tope de la montaña?, ¿tú?, una simple oruga. Una pequeña piedra será un monte, un pequeño charco un mar, ¿no te das cuenta de la realidad? Esta es tu comunidad, aquí viven tus amigos, ¡deja de perseguir esos sueños imposibles y siéntate con nosotros a pasar la tarde o dormirte una siesta!".
Sin embargo el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó, sus diminutos pies no dejaron de moverse. Del mismo modo la araña, el topo y la rana le aconsejaron desistir: "¡No lo lograrás jamás!" le dijeron, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir. Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, la oruga decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. "Estaré mejor", fue lo último que dijo.
Por tres días todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del campo, había construido como su tumba un monumento a la insensatez, ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable. Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron sorprendidos, aquella costra dura comenzó a romperse y con asombro vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser las de la oruga que creían muerta, poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas multicolores de mariposa de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos.
No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría, seguiría volando hasta la cima de la montaña y cumpliría de esa manera su sueño. Ahora, finalmente entendían lo que había pasado. El sueño que guardaba la oruga en su corazón, era en realidad, la profecía de los cambios que ocurrirían en su vida.
- Si no crees en tus sueños, nunca te prepararás para los cambios.
- Si no dejas de ser oruga, nunca volarás.
- Si no estás dispuesto a dejar el entorno en el que creciste, nunca llegarás a la cima.
- Aquello que estés dispuesto a dejar atrás, determinará qué tan lejos llegarás en la vida.
- Debes morir para vivir, perder para ganar, dar para recibir.
- Sólo Tú sabes las cosas que debes abandonar, ¡déjalas! Y corre con libertad la carrera que tienes por delante.
Tuesday, December 25, 2007
La vida es un camino de soluciones
Había una vez un joven que decidió dejar atrás la vida que había vivido: vida mediocre, lenta, gris y conocer otra, de la que muchos dudan y otros viven intensamente.
La vida de la paz mental y la tranquilidad de conciencia. Así, una tarde llegó hasta la cabaña del maestro, con el único deseo de llegar a la felicidad a través de sus consejos.
-Con gusto, hijo –comentó el maestro-. Te daré todas las lecciones que de seguro te llevarán a la felicidad.
-Gracias –acotó el discípulo-. Antes quiero saber que tanto me costará el que usted me conduzca por el camino de la sabiduría.
-Bueno- respondió el sabio-, la verdad es que estos consejos no tienen precio y no te puedo pedir nada a cambio. Aunque mucho te agradecería si me consigues unas zapatillas.
El muchacho, con entusiasmo, salió corriendo a buscar al zapatero del pueblo para que le ayudara con ese sencillo detalle que pedía el maestro.
-¡Claro! –Le dijo el zapatero-, con mucho gusto yo te hago esas zapatillas, pero necesito que me consigas el cuero para poder realizar el trabajo.
Así, fue con un pastor de cabras para conseguir el material requerido y esta fue la respuesta del pastor:
-Por supuesto, yo te doy el cuero para que el zapatero elabore las zapatillas del maestro, a fin de que tú encuentres el camino a la felicidad. Pero… necesito un redil para poder atrapar a la cabra de la cual sacaré el material necesario.
Nuevamente salió corriendo en busca del carpintero, quien de buena gana quiso cooperar.
-No lo dudes –dijo-, yo te haré el redil para guardar la cabra, para obtener el cuero, a fin de que el zapatero confeccione las zapatillas del maestro y tú puedas encontrar la felicidad, sólo que necesito madera.
“Parecería que las cosas sencillas se hacen complicadas y las complicadas sencillas”, pensó el joven mientras iba a buscar un leñador.
-Con placer te cortaré algo de madera del bosque –le dijo el leñador- para que el carpintero haga el redil, el pastor retenga la cabra y obtenga el cuero, y luego el zapatero haga las zapatillas del maestro para que tú puedas encintrar la felicidad.
Pero compréndeme, en el bosque hay espinas y para poder cortar la leña necesito unas zapatillas, pues ando descalzo.
El muchacho se dispuso a buscar este último requisito, unas zapatillas para el leñador y mientras corría al pueblo analizó: “Las zapatillas que son el problema de mi felicidad son las mismas que forman la solución del conflicto”.